Woman  Mujer

  TEMAS SOHO MUJER
  Moda
  Estética
  Fitness + Salud
  Turismo
  Entrevistas

  Descuentos + Sorteos 
 SOHO MUJER LINKS

 

OTRAS NOTAS TURISMO

  


 PUBLICIDAD
 MAPA DEL SITIO
  Soho Magazine
  Soho Hombres
  Soho Mujer
  Soho Jovenes
  Soho Kids

Lomas Soho Home Page
Contáctenos
 
  TURISMO
 1. Teotihuacan, morada de
          los dioses.

Sus orígenes se remontan hasta el 300 AC. Acerca de sus fundadores los últimos estudios indican que pudieran provenir de una rama totonaca antigua, los totonacas-zocas, tribu emparentada con los mayas; si bien no se descarta su posible ascendencia olmeca, cultura del oriente mexicano con la que existen ciertas similitudes. El nombre que le daban sus antiguos habitantes permanece ignorado mas los aztecas, impresionados por la monumentalidad lítica de sus construcciones creyeron que sólo una raza de gigantes pudo haber levantada pirámides tan gigantescas. Por ello la llamaron la ciudad de los dioses o, en su propia lengua, Teotihuacán.

 La expresión más evidente del paso de las generaciones y pueblos que habitaron este sitio, a tan sólo 50 Km. al Noreste de la ciudad de México, son los restos arqueológicos de la ciudad y las innumerables piezas de fina cerámica esparcidas por el mundo. El centro ceremonial, trazado como un gran símbolo de dos ejes; el Norte-Sur denominado Avenida de los Muertos de la que parten, como alas de una mariposa edificios, palacios, plazas y adoratorios. A la cabeza la gran pirámide de La Luna y a un costado la mole inmensa de la pirámide del Sol, dualidad creadora de la naturaleza y de los hombres que levantaron los muros de tezontle, cal y canto. Siglos después de abandonada, otros pueblos llamaron al sitio “Ciudad de los Dioses”, no sin razón, pues su existencia estuvo regida por profundas convicciones religiosas y normas de vida en torno a los ciclos de la naturaleza, la siembra, la cosecha, la lluvia y una cosmogonía de estrechas relaciones fenomenológicas cuya expresión calendárica y astronómica se reflejó en la construcción de la ciudad.
 

En ello radica la importancia de las pirámides, que a diferencia de las egipcias son escalonadas y se dividen en cuerpos horizontales para servir de plataforma a un templo. Estos niveles son, además, elementos simbólicos de los supramundos a manera de una montaña metafísica. Su cuadratura es expresión de una naturaleza dominada, de lo armonioso e inmutable. Sin dejar de ser emulación de los cerros (morada del agua) las pirámides teotihuacanas hacen de su silueta un sello de taludes y tableros que se repiten a manera de cantos sagrados.


Quetzalcoatl



Pirámide



Teotihuacán fue levantada con criterios urbanísticos moderno: como un damero en el que casa casilla servía de ubicación a un barrio con actividades comerciales y/o niveles sociales afines. El cinturón de cabañas de paja donde vivían los campesinos que alimentaban a la población urbana, extendía el yacimiento actual hasta un área cinco veces mas grande.

En uno de sus extremos encontramos la Ciudadadela, como llamaron los conquistadores a esta plaza amurallada en cuya cabecera se alza el templo de Quetzalcoatl. Al restaurar una pirámide los arqueólogos descubrieron que bajo esta se ocultaba otra bellamente decorada. De sus cuatro macizos superpuestos asoman las cabezas de la serpiente emplumada Quetzalcoatl y las de Tiáloc, armadas de colmillos intimidantes. Ambas son divinidades de la lluvia, y están acompañadas por relieves de conchas y caracolas que simbolizan el agua. Todo ello pone de manifiesto la preocupación de un pueblo agricultor que al habitar un valle sin río en la seca altiplanicie central, miraba constantemente al cielo con una mezcla de esperanza y temor.
 

Política de Privacidad | Términos y Condiciones | Publicidad en Lomas Soho Magazine | Contáctenos